Wilfredo Arriola (poeta)
Memoria de las sillas
El lugar donde cabe el dolor siempre es infinito.
Nadie miente cuando lleva mi rostro
Ante el dolor la mitad es uno
Otra silla llena de este cuerpo cargado de nadie
Acerca del Autor
Wilfredo Arriola, San Salvador, diciembre 29 de 1988. Poeta. Su obra ha sido publicada en Suplemento 3000 del Diario Co Latino, participó en el festival internacional de poesía San Salvador, El Salvador 2010 y 2011. Miembro activo de La Fragua. Ha publicado el poemario “Sueño Inverso” (ediciones La Fragua 2009). Es parte de la antología salvadoreña de poetas jóvenes “Invisibles” por editorial Pirata Cartonera. Ha publicado en revistas literarias en México, Argentina y República Dominicana.
Quien me conoce a mí conoce la ironía.
El lugar donde cabe el dolor siempre es infinito.
Reitero en deber aprender el oficio del desapego
a no juzgar el río
a ser piedra lisa en camino tocado.
El dolo se inventó así.
para el que duele el café derramado.
El pecho es un invento
para probar la flecha de la amargura.
No obstante,
con el mismo se ama a quien la hizo.
Dime si no
uno mata y da el pésame.
Besa y escupe
con la misma boca que da la última señal.
Llegas y te alejas
con los mismos pies
que sostienen la mirada de lo habido.
Yo buscaré quien inventó los planos de la ironía
a lo mejor y soy yo.
No logro comprender
que uno es cómplice del mar que le toca.
El agujero en la balsa
se hizo con el madero que está a mi
alrededor.
Nadie miente cuando lleva mi rostro
o el de cualquiera que va por este camino.
He desarmado lo inútil del sentimiento.
Ante el dolor la mitad es uno
la otra mitad de nadie.
La suma: alguien que no quiere saber quién es.
Al final los de siempre, o el de siempre.
Uno
El impostor.
Uno
en una fiesta que nadie le ha invitado
soplando el pastel del cumpleaños de un muerto.
Otra silla llena de este cuerpo cargado de nadie
otra silla ocupada del que le delego a la esperanza
los planos
de su vida
la misma silla que estuvo vacía antes
y ahora poco ha sabido
cambiar.
Aquella silla junto a esta,
las que estaban solas y me las imagine junto a vos
quedo vacía,
es decir las dos
y está pronto será desmantelada.
Sabe de la vida quién entiende
que es irse sin que sepan que has
llegado.
Otra foto sin que salga el que me representa.
Me levanto y cruje el piso
-una silla se ha movido-.
Una sola petición
no abonar a la vergüenza.
El desprecio es su siguiente paso.
Me gusta irme antes de lo definitivo.
Lo aclaro
le pongo la luz que persigo.
Soy otro ruido
muchas veces uno que no merece ser contado.
Es clásico odiar lo que no se comprende.
Una última petición: la verdad.
Acerca del Autor
Wilfredo Arriola, San Salvador, diciembre 29 de 1988. Poeta. Su obra ha sido publicada en Suplemento 3000 del Diario Co Latino, participó en el festival internacional de poesía San Salvador, El Salvador 2010 y 2011. Miembro activo de La Fragua. Ha publicado el poemario “Sueño Inverso” (ediciones La Fragua 2009). Es parte de la antología salvadoreña de poetas jóvenes “Invisibles” por editorial Pirata Cartonera. Ha publicado en revistas literarias en México, Argentina y República Dominicana.



Me impresiona el título . Toda la semana me pregunté por qué la silla y no la cama. Luego la cama recoge lo parcial del ser. Al dormir la realidad cambia. La silla recoge nuestra humanidad consciente de la fatiga. Nos permite reposar el instante en que se hace preciso para emprender lo comenzado
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