Entre cuerdas, música y letras: Carlos Rubio Calles
Carlos Rubio Calles,
Miembro histórico GLF
Mi historia con La Fragua comenzo en los pasillos de la facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC) en el 2009. Estudié derecho en la UTEC donde a diario los libros y las leyes eran el pan diario. Un día en la clase de derecho constitucional II conocí a Mauricio Vallejo Márquez, un joven poeta que cuando tenía tiempo vendía sus libritos entre los compañeros de la Universidad para ganar algo de dinero y divulgar su material.
En una de esas oportunidades se acercó a mí. Me tocó el turno de que me ofreciera uno de sus libros: Cuentos de ocio, librito que aún conservo en mi biblioteca personal. Entonces platicamos de varias cosas de la vida, y coincidimos en muchos de nuestros gustos y formas de ver la vida, como también haber estudiado en el Cerén. Así nos hicimos amigos. Además nos íbamos en la misma ruta del transporte público, la famosa 30 A. Nos íbamos juntos conversando acerca del origen del Derecho y cosas así.
Así fuimos forjando una buena amistad, hasta el punto que él me invitó a formar parte de La Fragua, ya que yo le había comentado que tocaba la guitarra y cantaba.
Se llegó la oportunidad para una presentación que se hizo en la UTEC, en donde me pidió tocara un par de canciones en el intermedio del evento de poesía que la Fragua tenía. Después acompañaba siempre los recitales con música de guitarra clásica, e interpretaba algunas canciones.
Y de esa forma llegó el siguiente evento, comenzamos a recorrer lugares como café La T. Hasta que me quedé con La Fragua y musicalicé un poema de Mauricio Vallejo, llamado “Guillotina”, que se encuentra en su poemario El último salmo, el cual cuando Mauricio escucho su poema musicalizado se sorprendió tanto que me pidió que lo cantara en siguientes presentaciones. De esa forma fue, el poema guillotina lo canté en innumerables ocasiones, y así fue como me convertí en miembro de La Fragua, algo que nos unió como amigos y compañeros para toda la vida.



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