Mi paso por la Fragua: Gabriel Quintanilla
Gabriel Quintanilla,
Miembro histórico GLF
La primera vez que vi a Mauricio Vallejo
Márquez fue a finales del 90 creo, había salido en una publicación de un
periódico. Lo leí y me pareció un gran poeta, joven sobre todo. La segunda vez
fue en un salón de clases, éramos compañeros en la Universidad. Ahí comenzó una
larga amistad, que a veces se pierde en esos caminos retorcidos de esta vida,
pero que vuelve y nos alegramos como en aquellos tiempos en que la Fragua nos
unió.
Mi llegada a la fragua fue quizá sin querer
queriendo como dijo alguien por ahí, era 1999 y Mauricio Vallejo Márquez era
uno de los miembros fundadores de aquél grupo élite en la poesía de este país.
Recuerdo que estábamos en el edificio Benito Juárez de la Universidad tecnológica,
las luces eran un tanto tenues y apenas se podía ver el rostro de alguien. Pasó
Mauricio acompañado de otros jóvenes y me propuso unirme al grupo, no encontré
que decir y Mauricio me dijo:
—¿Querés o no querés?
Atiné a decir que sí…
—¡¡¡Pero eso sí, no te alagartés!!! — Me grito y se perdió en aquella noche.
Con el pasar del tiempo me presentó a los demás
miembros del grupo. Recuerdo a Erick Chávez, bastante joven con sus pantalones
de lona, el pelo largo con su colita y sus botas que le daban un aire más de
rokero que de poeta. Nos reuníamos en la casa de Mauricio, que desde aquel entonces
está al final de la Avenida Bernal, en Mejicanos.
La idea era grande. Se formaron la comisión de
propaganda, la cual estaría a mi cargo y no recuerdo qué otras. En cuanto a
producción literaria fue poca quizá pero buena, el grupo estaba formado por
varias personas, todos jóvenes y no sé si fue esa juventud la que nos pasó la
factura y poco a poco el grupo se fue separando.
El camino siguió y con los años surgió de nuevo
la idea de reformar La Fragua, Mauricio siempre a la cabeza y ya para entonces
tomé un papel más activo y comenzó La Fragua a producir y caminar como nunca
antes. Fue el tiempo en que recorrimos casas de la cultura, colegios, escuelas,
Universidades. Fue el tiempo en que aparecíamos en los periódicos y uno que
otro reportaje en la televisión. Más allá de todo el ruido mediático, se
trabajó también la parte humana, ya que era esta la que nos hacía permanecer y
avanzar, ahí andábamos de un lado a otro, éramos un equipo móvil, hasta
teníamos una fans número uno, Patricia Márquez, y nos acompañaba a todos lados,
era la mamá de Mauricio; una linda señora y sí era nuestra fans número uno. Era
ella quien al principio nos tomaba las fotos, nos llevaba las sodas y cuanto
fuese necesario. De aquella época quedó una enorme cantidad de material
poético, un cúmulo de ideas, sueños, personas, todavía jóvenes que soñábamos y
que hacíamos realidad esos sueños. Por esa época se agregaron: Wilfredo Arriola,
Néstor del cual no recuerdo su otro nombre o apellido, Rafael Magarín, Carlos
Rubio Calles quien no era poeta pero jugó un papel muy importante, Carlos era
la parte musical del grupo y a medio recital hacía de su guitarra una compañera
más. Luego de aquella quijotesca idea, el grupo guardó silencio, aunque a veces
me surge la duda de que si sólo está agarrando aire y que el día menos pensado
reaparece de nuevo.
Gabriel Quintanilla en el décima aniversario de Fundación de la Fragua. Foto: Archivo Fragua.



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